Síndrome de Distress del Lactante

6/1/20263 min read

El Síndrome de Distress del Lactante (IDS) es el nuevo término propuesto por los criterios de Roma V para referirse a lo que tradicionalmente se conocía como cólico del lactante. Este cambio de nombre busca enfatizar el malestar visible del bebé y alejarse del término "cólico", ya que no se ha demostrado que el dolor se origine exclusivamente en el colon.

¿Qué es el Síndrome de Distress del Lactante?

Para que un bebé sea diagnosticado con este síndrome, debe cumplir con los siguientes criterios clínicos:

  • Los síntomas deben comenzar cuando el lactante tiene menos de 5 meses de edad.

  • Se presentan periodos recurrentes y prolongados de llanto y agitación que ocurren sin una causa obvia.

  • Los cuidadores informan que estos episodios no pueden ser prevenidos ni resueltos por ellos mismos.

  • Tras una evaluación médica apropiada, los síntomas no pueden explicarse por otra condición médica.

Aunque anteriormente se exigía que el llanto durara al menos 3 horas al día, los nuevos criterios reconocen que duraciones menores pueden tener un impacto severo en el bienestar de la familia y los cuidadores.

¿Por qué ocurre?

Las causas exactas aún no se conocen por completo, pero se considera un trastorno multifactorial en el que interactúan el sistema digestivo, el sistema neurológico y factores psicosociales. Se ha observado que los bebés con este síndrome suelen tener un microbioma intestinal alterado, con niveles más altos de Proteobacteria y cantidades menores de bacterias beneficiosas como Bifidobacteria y Lactobacillus. Además, el uso de antibióticos durante la primera semana de vida se ha asociado con un mayor riesgo de desarrollar este cuadro. Otros factores contribuyentes pueden incluir una menor capacidad para regular los episodios de llanto y una mayor reactividad a los estímulos sensoriales.

El impacto emocional en la familia

Es fundamental reconocer que el llanto excesivo del bebé está fuertemente vinculado con la ansiedad y depresión de los padres. La ansiedad materna suele preceder al síndrome, actuando como un factor de riesgo, mientras que la depresión materna a menudo surge como consecuencia del estrés que genera el llanto constante, creando un círculo vicioso. Los síntomas depresivos en el padre durante el embarazo también se han relacionado con un mayor llanto en el lactante.

Cuándo consultar al médico: Señales de alerta

Aunque la mayoría de los bebés con llanto excesivo están sanos, existen señales de alerta que indican que podría haber un trastorno orgánico subyacente y requieren atención inmediata:

  • Llanto extremadamente agudo o inusual.

  • Ausencia de un ritmo diario (llanto que no varía según la hora).

  • Síntomas que comienzan después de los 4 meses de edad.

  • Regurgitación frecuente, vómitos, diarrea o pérdida de peso.

  • Fiebre.

Opciones de manejo y tratamiento

El pilar del tratamiento es validar el esfuerzo de los padres y asegurarles que su hijo está sano, educándolos sobre la naturaleza autolimitada del síndrome (los síntomas desaparecerán con el tiempo).

Entre las intervenciones que han demostrado eficacia se encuentran:

  • Probióticos: El uso de Limosilactobacillus reuteri (anteriormente conocido como Lactobacillus reuteri) es la opción más estudiada y ha mostrado reducir el tiempo de llanto diario en aproximadamente 64 minutos sin efectos adversos obvios.

  • Modificaciones en la dieta: Eliminar la proteína de leche de vaca de la dieta del bebé o de la madre (si amamanta) puede ser beneficioso en algunos casos.

  • Programas de entrenamiento para padres: Técnicas de consuelo y programas de apoyo pueden ayudar a reducir los tiempos de llanto.

Por el contrario, la evidencia sobre el uso de simeticona, lactasa, homeopatía o terapias manuales (como la quiropráctica) es muy débil o controvertida, por lo que no suelen recomendarse de forma rutinaria.